flamenco

El Flamenco

"La genealogía del Flamenco enlaza con toda una serie de consecutivos aportes musicales. En términos estrictos, el flamenco supuso la cristalización de muy diversas herencias oriundas de ese inmemorial cruce de culturas latentes en el pueblo andaluz: salmodias hindúes y griegas, cantos gregorianos, melodías persas, jarchas mozárabes, endechas judías, tonadas moriscas, romances castellanos, sones africanos..." (J.M.Caballero Bonald)

No se puede hablar, por tanto, con precisión de los orígenes del Flamenco. Como tal, como expresión artística del pueblo andaluz, nace a finales del siglo XVIII, pero son tantas las influencias que lo conformaron, que realmente no podemos anunciar un nacimiento concreto. Lo que si es muy importante señalar es el hecho de que el Flamenco no se circunscribe únicamente al pueblo gitano. Son muchos los gitanos repartidos por todo el mundo, pero son únicamente los gitano-andaluces los que hacen de su experiencia vital lo que conocemos como Flamenco.

Si difícil es determinar un origen claro de este arte igualmente lo es precisar el por qué de este nombre. Son muchos los intentos de hacerlo pero todos difíciles de demostrar.

En su génesis se trataba únicamente de un cante, sin acompañamiento musical ni baile. Es este hecho de vital importancia para nuestra comprensión del fenómeno. Éste no nace como espectáculo, como exhibición, sino que se trata más bien de una expresión privada, íntima, del hacer de la vida diaria de un pueblo. En el flamenco original no existe la idea de público, no hay espectadores, no hay escenario, hay palmas pero no aplausos. No hay guitarra de flamenco, ni vestido de flamenco que engalane a la gitana llenándola de color y gracia; ni tampoco el bailaor de flamenco zapataea el tablao.

Todo empieza con el cante, solitario e íntimo, sin acompañamiento musical. Es sólo a partir del siglo XIX cuando se introduce la guitarra flamenca. Con la introducción del toque y el baile, el flamenco cobra una dimensión más amplia, más pública y espectacular. En este momento el flamenco tiene acceso a los llamados "cafés-cantantes" donde comienza a adquirir esa dimensión de bien consumible, donde la guitarra de flamenco se convierte en protagonista, donde el bailaor de flamenco adquiere un nuevo protagonismo; y donde el colorido de la mujer andaluza con su vestido de flamenco pasa a convertirse en uno de los referentes culturales y símbolos de España en el mundo entero.

Por esto y por otras razones, el Flamenco comienza a diversificarse en estilos diferentes, en ejecuciones diversas. Comienzan así los llamados "palos", esto es, expresiones y estilos circunscritos a determinados artistas o a determinadas geografías. Es así, que en ese triángulo imaginario entre Triana, Jérez y Cádiz, comienzan a practicarse en distintos pueblos y comarcas, en distintas familias y escuelas, cantes y músicas diferentes (alegrías, tarantos, bulerias, fandangos, etc). Poco a poco el resto del territorio andaluz irá conociendo estos cantes o desarrollando los suyos propios.

En la actualidad el flamenco pasa por la convivencia de un pasado, que defienden los ortodoxos defensores de los palos más clásicos como representantes del único y verdadero flamenco; y los heterodoxos, defensores de una evolución del flamenco, que se adapte a los tiempos permitiendo una fusión con otros ritmos y músicas y a lo haga más asequible a un público más amplio.

Actualmente, las dos tendencias han sabido encontrar su lugar y muchos de los grandes artistas del flamenco de ahora se mueven en uno u otro terreno reforzando cada día la popularidad de este arte. Nombres como José Menese, Camarón de la Isla, Antonio Morente, Paco de Lucía, Chano Lobato, Duquende, José Mercé, Manolo Sanlúcar, Carmen Linares, los Carmona, Los Montoya, los Farruquito todos ellos señores y señoras del Flamenco, en sus ya mil y una caras, pero Flamencos todos ellos, son un ejemplo de los muchos genios de esta singular expresión creativa.